Un modelo de datos define qué entidades (clientes, encargos, facturas, tareas) sigue una empresa en su sistema, qué campos guarda de cada una y cómo se conectan esas entidades entre sí. Es el plano sobre el que se construye toda aplicación de base de datos - un poco como los planos de un edificio son anteriores a la propia construcción.
Un buen modelo de datos para un sistema de empresa suele poder describir toda la operativa como un conjunto conectado: un cliente tiene encargos, un encargo tiene tareas y facturas, una factura tiene líneas y un estado de pago. Eso permite responder preguntas que las tablas sueltas no pueden - por ejemplo, cuánto le ha reportado realmente un cliente a la empresa en el último año, sumando todos sus encargos.
El error que las empresas cometen más a menudo es diseñar un modelo de datos solo para la necesidad de hoy, sin pensar en el crecimiento. Un buen modelo, en cambio, puede añadir un nuevo tipo de registro (como una reclamación o una visita de servicio) sin tener que reconstruirlo todo desde cero.
Ver también: Un modelo de datos que crece con el equipo, CRM a medida sin programador, Migrar desde Excel o Notion.